Manás, la Ilíada de las estepas

TEXTO DE LUIS SÁNCHEZ, SUMOLOK

El pueblo kirguís es uno de los más antiguos que habitan la región de Asia Central. Durante milenios, los kirguises han compartido el estilo de vida nómada y errante típico de las naciones que han existido en esa zona del mundo; el pastoreo, especialmente del caballo, y las constantes luchas por el control del territorio eran unas de las características más importantes de la vida cotidiana de estas gentes.

En un entorno marcado por la movilidad constante y la pugna por la subsistencia, la falta de una cultura escrita era suplida por una extensa y rica expresión oral, básica para mantener unas tradiciones y costumbres que debían ser asimiladas para la propia supervivencia del grupo.

Es en este contexto donde se desarrollan las épicas orales, de las que las pertenecientes al pueblo kirguís son muestras extraordinarias de la capacidad humana para expresar conocimientos tradicionales, conservar técnicas de subsistencia y narrar episodios del pasado a través de cientos de años, utilizando únicamente la voz de unos bardos especializados.

LA ÉPICA

El caso de “Manas” es uno de los más espectaculares en este mundo de narraciones épicas en Asia Central. Conocida desde finales del s. XV, cuando es citada en el tratado Majmud at-Tavarij (“Colección de historias”) del erudito persa Saif ad-Din, la épica ha sido una constante referencia para todo el pueblo kirguís.

La épica, tal y como ha sido recogida tradicionalmente, se compone de tres partes bien diferenciadas, que lleva cada una el nombre del protagonista de sus episodios; por un lado, el grupo de cantos más importantes es el conocido como “Manas”, que narra la vida de un héroe guerrero, nacido entre señales de grandeza y que es capaz de vencer todas las resistencias para unir al pueblo kirguís para enfrentarse exitosamente con sus enemigos. La segunda parte, llamada “Semetei”, cuenta las experiencias del hijo de Manas, ya fallecido y cómo pugna por mantener unido a su pueblo; finalmente, “Seitek” es el hijo de Semetei y nieto de Manas. Dentro de cada una de las partes hay episodios concretos en los que se narran episodios de luchas entre pueblos de la región, celebraciones tradicionales y costumbres típicas de los pueblos de las estepas centroasiáticas, entre otras muchas situaciones.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

La llegada de los colonos zaristas a la región centroasiática impulsó el estudio científico de la narración, que comenzó a ser registrada, tanto en archivos sonoros como por escrito, a finales del s. XIX. Desde entonces, han sido muchos los estudios que se han centrado en los diferentes aspectos de la épica, especialmente por científicos rusos y soviéticos. Etnólogos, antropólogos, lingüistas y otros estudiosos han tratado de dilucidar, por ejemplo, si los episodios narrados corresponden a momentos históricos reales vividos por el pueblo kirguís o son meras fantasías inventadas; en este sentido, tres han sido las hipótesis principales que se han mantenido a lo largo de los años: por un lado, que la narración refleje las luchas que mantuvieron el pueblo kirguís contra el kanato uygur por el control de la región en torno al s. VIII; otra opción situaría los acontecimientos algo más tarde, en los siglos IX al XI, en el enfrentamiento entre los kirguises y los kidanes y kara-kitais. Finalmente, otros estudiosos han encontrado similitudes entre los episodios narrados y el momento histórico correspondiente al s. XVII.

De cualquier manera, lo que es indiscutible es que la épica contiene multitud de elementos de la cultura tradicional kirguís, conservados de generación en generación a través de las narraciones y que, como cualquier expresión cultural de este tipo, los cambios introducidos por los narradores, en continua interacción con el público, hacen imposible que exista una versión unificada de la épica.

VERSIONES

Es evidente, por tanto, que existen tantas versiones como narradores. Desde que se comenzaron a registrar las narraciones, existen algo más de 60 de ellas, conservadas en la Biblioteca Nacional de Kirguistán; de ellas, hay varias versiones clásicas, como la de mediados de los años veinte de Sagymbai Orozbakov, que cuenta con una longitud total de 180.378 versos. Otra importante es la de Sayakbai Karalaev, de los años treinta, que acumula 84.830 versos sólo de la primera parte de la épica, y un total de más de 500.000 líneas en conjunto; algo más modernas son las de Shapak Irismendiev, Togolok Moldo o Bagysh Sazanov.

Tanto la extensión de la épica como partes de su contenido varían de unos registros a otros según el narrador del que se trate, aportando así una riqueza suplementaria a la que ya de por sí contiene la propia narración. Este hecho es el resultado de los diferentes añadidos que cada narrador ha podido ir haciendo, incorporando elementos culturales contemporáneos, o modificando superficialmente episodios según los gustos y peticiones de la audiencia, que tradicionalmente se ha comportado como un actor más en el proceso de la narración. Es por esto, por la popularidad de la épica, y por su herramienta como elemento socializador, por lo que los narradores han sido siempre unas figuras populares en la cultura del pueblo kirguís.

NARRADORES

Estos auténticos bardos populares son conocidos como manaschi, o “recitadores de Manas” y, según la tradición, acceden a su tarea tras haber tenido alguna experiencia mística relacionada con el protagonista de la épica, que les conmina a que canten su historia. En Kirguistán aún hoy en día son personajes populares y algunos han accedido al papel de auténticas leyendas; este es el caso de Toktogul o Nooruz, que habrían vivido en torno a los siglos XVI y XVII, o, en épocas más modernas, Sagymbai Orozbakov o Sayakbai Karalaev, considerados dos de los mejores manaschi de todos los tiempos y maestros de otros muchos narradores.  

No obstante, a pesar de la rica variedad de versiones y el hecho mismo de que la épica sea un elemento cultural vivo y cambiante, el núcleo de la misma y la existencia de unos episodios comunes hacen que sea posible una estructuración general y que pueda presentarse en su forma escrita para el conocimiento del público.

Esta tarea, a pesar de su dificultad, resulta fundamental para dar a conocer culturas y formas de vida muy ajenas a la nuestra y que, inmersas en los procesos globalizadores contemporáneos corren el riesgo de desaparecer para siempre. Sin embargo, las posibilidades actuales también nos ofrecen la opción de actuar para extender su conocimiento y colaborar en la preservación de unas manifestaciones culturales que forman parte del acervo cultural de toda la humanidad, tal y como ha reconocido la UNESCO, que ya en 1995 y mediante su resolución 27 C/13.22, designó aquel año como el de la conmemoración de los 1.000 años de existencia de la épica, así como el reconocimiento del arte de los narradores épicos kirguises, que en 2009 fue incluido en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y la épica en sí también lo fue unos años más tarde

A continuación os dejamos un fragmento del primer intento de traducción de la epopeya Manás al idioma español, un proyecto nacido en el seno de la asociación Hispano-Kiguís SUMALAK y que esperemos que pronto sea completado, gracias al trabajo de sus principales impulsores, Luis Sánchez y Altinay Baibekova, así como a la colaboración de varios estudiosos de Kirguistán.

De aquellos tiempos, de quienes vivían antiguamente, han quedado estas palabras.

Después de Kara Kan y Oguz Kan,

Del hijo de Baigur, Babir Kan, nació Tuboi; de Tuboi, Kogoi y de él, tres hijos: Nogoi, Shigai y Chiir. Estos tres hijos tuvieron riquezas, tantas como un lago completo.

De Nogoi hubo cuatro hijos: Orozdu, Uson, Bai y Yakip. Los poderosos chinos les separaron. A aquel Yakip se le murió su tio paterno, aquel llamado Chiir. Y Yakip se casó con la mujer de Chiir, de nombre Shakan. Y además tomó por esposa a Bakdoolot, la hija de Chaian, el que fue hijo de Boon, del pueblo de Manchuria. De ninguna de estas dos mujeres tenía ni un solo hijo. Él ya había alcanzado la cincuentena, era tan rico que nadie podía compararse a él. Se olvidó el nombre de  Shakan y se la llamó por el nombre de su primer esposo: Chiirdi.

Lloraba y he aquí lo que decía:

“Sin descendencia muero,

¿pues cómo puedo irme del mundo sin mi pezuña?

Solo, un viejo sin hijos,

¿a quién irá a parar mi lamento?

5      Ni día ni noche conozco reposo,

con mucho esfuerzo he ido acumulando riquezas,

si un día la muerte me alcanza,

si me voy a otro mundo – decía él -,

si no queda una pezuña detrás de mí,

10   ¿qué hacer con toda mi riqueza?

Amargamente lloraba por esto, porque no tenía un hijo.

Cuando veía a aquellos que tenían hijos,

los envidiaba el pobre Yakip.

Amargamente lloraba por esto, porque no tenía a su pequeño camello.

15    Cuando miraba a aquellos que tenían su pequeño camello

los envidiaba, llorando amargamente, Yakip.

Le dolía el alma,

lágrimas se derramaban por sus ojos,

a los dioses suplicaba,

20   prometía sacrificios de elefantes y dromedarios.

Se colgó al cuello sus alforjas.

Cuando veía un templo el bai Yakip

lloraba fuerte, suplicando con devoción.

“¡Nada se puede hacer, si dios no da un hijo!”

25   Reuní cinco clases de ganado,

todo lo reuní honestamente…

¿Quién ensilló los caballos y quién los montó?

¿Quién vistió las ropas de cuello alto?

No hay cerca de mí quien me apoye,

30   para apoyarme, no hay pezuña para mí.

Lejos de los parientes,

No hay desgraciado como yo en todo el mundo.

No hay apoyo, no hay pezuña.

Sin sus propias alas,

35   no hay desgraciado como yo en el mundo.

No se puede hacer nada, moriré de todas formas…

Vivir para siempre no está en mis pensamientos,

Cuando vaya a otro mundo,

No habrá quien se lamente… ataké…

40   Nadie que llore por mí, ¡no hay niño!

Mis caballos bien criados deambulan

Sin nadie que los atrape y los ensille, no tengo hijo…

No se puedo hacer nada, dios así lo ha dispuesto.

Tristemente vaga mi ganado,

45   no hay quien los reúna, no tengo hijo…

Ése es el horror de mi destino.

No se puede hacer nada, dios así lo ha dispuesto.

He cumplido cuarenta y siete años,

Muchas posesiones he reunido,

50   si me voy a otro mundo

Dejo mi riqueza, oro, plata…

Viuda será mi mujer

Y dueños de mi ganado

serán los esclavos que vinieron del Altai…

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