El nacionalismo kazajo en el contexto eurasiático

TEXTO DE GULNARA DADABAYEVA, KAZAKHSTAN INSTITUTE OF MANAGEMENT, ECONOMICS & STRATEGIC RESEARCH IN POLITICAL SCIENCES AND INTERNATIONAL RELATIONS (KIMEP), ALMATY

Siempre he dicho: “Primero, la economía, y luego la política”.

N. Nazarbayev, El camino de Kazajstán, 2006.

La política exterior multivectorial de Kazajstán no es sólo una voluntad subjetiva o una “doctrina” de Nursultán Nazarbayev, sino, al parecer, el resultado de la posición geográfica de este joven estado independiente, y la aparición de una nueva realidad geopolítica en la política mundial: Asia Central

Y. Yertisbayev, Kazajstán y Nazarbayev, la lógica de los cambios, 2001.

El proceso de crecimiento del nacionalismo y su fortalecimiento en Kazajstán se puede dividir en varias etapas. La primera (1991-1994) está directamente relacionada con la desintegración de la URSS y la amenaza directa a la integridad territorial del país. La población de habla rusa componía casi la mitad de la población de la república y a la luz de los nuevos factores, mencionados anteriormente, estaban condenados a ser expulsados ​​de sus posiciones anteriores. El advenimiento de la crisis económica a principios de los años noventa se convirtió en el principal motivo de la salida del pueblo eslavo de Kazajstán. Éstos ocupaban la mayor parte de los los trabajos en el  sector industrial y, por lo tanto, se habían convertido en el blanco de las reivindicaciones nacionalistas de promoción de la lengua kazaja. En el caso de la paulatina desaparición de los pueblos eslavos del territorio, se daría a los kazajos un estatus especial, junto con otros privilegios, por su situación más discriminada durante la época soviética.

El primer problema del nacionalismo kazajo tras la independencia fue el de su incapacidad para convertirse en un factor de proceso político, al contrario de lo que otros movimientos nacionalistas en otros países como Turquía, China o India. En esos estados, sus procesos estaban conectados con la lucha anti-colonialista de los pueblos indígenas contra el extranjero (los indios por su auto-determinación, los turcos intentaban construir su propia nación y los chinos trataban de eliminar cualquier influencia externa). Sin embargo, el nacionalismo kazajo no podía sumarse a ninguna de esas tendencias debido al propio carácter de su programa.

Primero, su intento de deshacerse de la población ruso-hablante fracasó desde el principio. Una cultura soviética ampliamente extendida por el territorio, unida al uso del idioma ruso, había creado, mucho antes de la independencia, dos grupos diferenciados dentro de la sociedad: los kazajo-hablantes y los ruso-hablantes. Y el nacionalismo no era una ideología en torno a la que pudieran unirse. Mientras que en la India el inglés era un idioma de la élite, en Kazajstán el proceso de “rusificación” había sido mucho más intensivo. Segundo, si tomamos los sucesos de 1986 como el inicio del movimiento nacionalista, tenemos que asumir que fue suprimido apenas unos días después de haber comenzado. Eso nos indica que la actitud de la sociedad frente a las cuestiones de una futura nación-estado eran todavía confusas e inestables.

La mayoría de la población ruso-hablante preferían permanecer bajo la influencia de Moscú debido a la gran integración entre las economías de Kazajstán y Rusia. Y, finalmente, si los chinos tuvieron éxito en eliminar de su país la influencia extranjera (que tampoco era tan extendida) en Kazajstán este hecho no sería posible debido al largo dominio de la cultura rusa en todo el país.

Precisamente, la combinación de estos factores sentaron las bases de una corriente que insistía en que no existía una fuerza suficiente para crear un nacionalismo kazajo capaz de liderar la construcción del nuevo estado. El principal problema era cuantificar qué papel tendría ese nacionalismo en los nuevos procesos de construcción estatal. Desafortunadamente, los nacionalistas no tenían un programa propio más allá de exigir mayor protagonismo del kazajo, especialmente en el área de la cultura. Estas reclamaciones no eran tanto una lucha contra el dominio extranjero sino una herramienta para desalojar a la población rusa de sus puestos de trabajo. Es más, estos primeros nacionalistas ni siquiera pensaban en la necesidad de un programa. Sus reivindicaciones serían utilizadas posteriormente por fuerzas políticas más poderosas, incluyendo a la élite política del Kazajstán independiente.

La alianza entre la élite y el nacionalismo kazajo alcanzó su punto clave en los años 1994-1995 debido sobre todo a factores como la crisis parlamentaria y su posterior dimisión. La crisis provocó la adopción de una nueva Constitución con mayores poderes para el Presidente, que se mantiene hasta nuestros días. Desde ese momento, se puede decir que Kazajstán es una república presidencialista, cuyo líder comenzó a rebajar el papel de la oposición política, incluyendo a los nacionalistas. Una de las razones de que se creara esa situación fue la propia debilidad del nacionalismo kazajo.

La estrategia eurasiática de Kazajstán

Las relaciones entre Kazajstán y Rusia incluyen varios factores, como la seguridad nacional, las reservas económicas (básicamente de hidrocarburos) y la identidad étnica. Existe una obvia necesidad de un fuerte sistema de seguridad en Asia Central, que es imposible de mantener sin la colaboración ruso-kazaja. La composición étnica de Kazajstán y el factor de identidad se encuentran también entre los factores que determinan las tendencias de las políticas internas y externas.

En 1995 el Presidente empezó a abogar por la creación de una Unión Eurasiática. La idea surgió entre algunos miembros del Parlamento, que habían expresado su deseo de formar una alianza real y efectiva con la población rusa, incluyendo a los kazajos, y, por otro lado, promover un sistema con mayor equilibrio entre el Presidente y el Parlamento.

Aunque la crisis parlamentaria terminó con la victoria del Presidente, en orden de consolidar la sociedad del país y alejar los miedos de la población eslava, el mismo Presidente adoptó la idea de la Unión Eurasiática como una herramienta para mejorar la situación económica. La reacción de Rusia fue bastante predecible; la élite rusa rápidamente comprendió la jugada que escondía la propuesta kazaja: el fortalecimiento de los poderes presidenciales. Pero Rusia no tenía la opción de rechazar abiertamente la idea para no desalentar a la población eslava de Kazajstán y comenzó a hacer unos primeros movimientos.

La alianza ruso-kazaja terminaría de una vez por todas con los problemas fronterizos y étnicos entre las dos repúblicas; en la esfera militar podría proporcionar mayor poder de maniobra en toda la región de Asia Central; para la élite de Kazajstán sería una oportunidad de ganarse la confianza de la población eslava de la república; las perspectivas de la cooperación económica serían beneficiosas para ambos países; el éxodo de población eslava hacia fuera de Kazajstán se detendría…

Sobre las consecuencias negativas, podría decirse que los nacionalistas kazajos verían esa unión como un obstáculo para su sueño de una república mono-étnica, con un más que probable aumento de la influencia del idioma ruso en la literatura y otros ámbitos. Esto afectaría a los kazajo-hablantes a la hora de competir contra los especialistas ruso-hablantes, quedando parte de la población discriminada. De cualquier manera, la alianza con Rusia iría contra la noción de una nación étnica.

Esta cuestión representa, en realidad, dos vías para la formación del estado-nación: crear una republica basada en un “auto-determinado pueblo kazajo” o una nación basada en el territorio y en el que sus habitantes sean Kazajastaníes.

Baikonour, quizá el mayor ejemplo de permanencia del pasado soviético en Kazajstán

Sin embargo, los nacionalistas no siempre estuvieron de acuerdo con las opiniones del Presidente. En caso de acercamiento entre Kazajstán y Rusia sobre esta cuestión, los favorecidos son la élite kazaja, que obtiene puntos adicionales en la confrontación con la oposición. Paradójicamente, la unión con Rusia representa el refuerzo de las tendencias autoritarias de esa élite, debido a la falta de críticas a éstas por parte de los líderes rusos.

La crisis económica fue una de las razones por las que se concentró más el poder en manos de la élite kazaja. La paralización del sector industrial, el crecimiento del desempleo y la tensión social latente formaban la base para la popularización del nacionalismo. Los distritos rurales, donde se concentra la población kazaja más desfavorecida, pasan por malos tiempos; principalmente es en el sur del país donde la situación no se ve con mucho optimismo. Para mantener el control sobre la población y evitar la “variante kirguís”, los líderes de Kazajstán han apostado por concentrar el poder en sus manos.

Pero una premisa fundamental para aumentar y  mantener ese poder era contar con un apoyo real del conjunto de la población; de otra manera, el objetivo hubiera sido mucho más difícil de conseguir. De esta manera, el Presidente decidió jugar su carta sin ningún riesgo de perder.

Para la élite política de Kazajstán el problema de la coexistencia étnica se ha convertido en una elección entre dos estrategias: o apoyar las reivindicaciones de la gran parte de la población kazaja (la mitad o más de los habitantes del país) o mantener el equilibrio entre los diferentes grupos étnicos, aceptando las soluciones aceptadas hasta ahora. Actualmente podemos observar una ligera inclinación hacia la segunda variante. La Asamblea Popular de Kazajstán, reunida el 20 de octubre de 2010 mostró la intención del Presidente de usar esa estrategia, aunque con algunos cambios; en este fórum, habló sobre la necesidad de mantener la estabilidad política, así como la tolerancia y la concordia entre los diferentes grupos étnicos. Al final de su discurso, relató un factor muy importante: el acuerdo en Kazajstán significa ahora una oportunidad para solucionar los problemas económicos y mantener al país en una senda de desarrollo. Cuando algunos de los participantes tocaron la cuestión de implementar el uso del idioma kazajo en la educación, el Presidente también mostró inmediatamente su acuerdo. El dominio del kazajo como lengua habitual en las estructuras administrativas del estado significa una oportunidad para la población kazajo-hablante y la posibilidad de crear grupos de población políticamente dominados. A este respecto, los nacionalistas no tendrían ningún pretexto para disentir de la postura gubernamental.

Principales grupos étnicos de Asia Central

Podría decirse que la mayoría de los representantes del sector de población kazajo ruso-hablante, así como de otros grupos étnicos menores, representan el modo en cómo hay que hacer las cosas en Kazajstán. Ellos forman una especie de clase media, bastante mejor situados económicamente que la población exclusivamente kazajo-hablante. Suelen representar un apoyo al Presidente y al actual estatus.

En cierta manera, uno de los resultados de la crisis económica ha sido el de fortalecer la dependencia económica de Kazajstán ante China. El crecimiento del interés chino en desarrollar el flujo de energía desde territorio kazajo ha hecho surgir dudas sobre cómo puede afectar este hecho a la independencia política. Es más, es posible sugerir que la estrategia eurasiática de Nazarbayev se ha convertido en una oportunidad para mantener el equilibrio de poderes en la república, repartidos entre China y Rusia. En este contexto, las reivindicaciones de los nacionalistas más activos sobre una mayor “kazajización” del país parecen moverse en sentido contrario a los pasos que está siguiendo el Presidente. Además de en el terreno económico, en el militar también se tiende a una mayor cooperación con Rusia, donde Kazajstán es uno de los principales socios y apoyos de ésta para mantener militarmente bajo control toda Asia Central.

Resultado también de la crisis ha sido el fortalecimiento de la posición de los clanes originarios del oeste de Kazajstán; esta zona es la más cercana a Rusia y es donde se encuentran las mayores reservas de hidrocarburos. Los clanes del sur son más dependientes de China, ya que a través de esta frontera es donde penetran en el país la gran mayoría de los bienes de consumo procedentes de China; estos clanes son los más interesados en una mayor “kazajización” del país. Algunos analistas han señalado que las diversas confrontaciones que han tenido lugar en los últimos años en la élite política del país han tenido como fondo estas diferencias. Por el momento, es evidente que los miembros de los clanes del sur están dejando las posiciones de poder.

Conclusiones

¿Por cuánto tiempo durarán las intenciones y los deseos de los clanes para realizar sus planes? Seguramente, el Presidente conseguirá fortalecer aún más su posición y concentrar más poder. Sin duda esta es la variante más realista sobre el futuro desarrollo político del país; él intenta mantener un equilibrio, tratando de evitar una situación en la que los clanes puedan tener más éxito y obtener más influencia, corriendo el riesgo de quebrar el actual sistema.

BIBLIOGRAFÍA

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