Un pionero enseñando español

TEXTO DE GUILLERMO BRAVO CEPERO, PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD AMERICANA DE ASIA CENTRAL (AUCA), BISHKEK, KIRGUISTÁN

Guillermo Bravo lleva más de la mitad de su vida residiendo en Kirguistán, adonde llegó desde su Cuba natal como estudiante de ingeniería. Con el colapso de la URSS, su dedicación pasó a centrarse en la enseñanza del español, ámbito en el que es referente en todo el país. En este artículo, Guillermo analiza algunas de las claves de este sector en la región.

Asia Central es una de las regiones asiáticas donde la Lengua Española, después de la ruptura de la Unión Soviética, ha llegado a obtener una popularidad que era inconcebible antes del sucedido hecho histórico. Estas repúblicas, según la teoría marxista leninista, habían pasado de la etapa feudalista directamente al socialismo, lo que trajo consigo una serie de consecuencias que hoy en día se reflejan en todas las etapas del desarrollo de cada región, incluida el estudio de las lenguas extranjeras.

Según esta postura, los pueblos de estas regiones poseían un bajo nivel cultural pero, al mismo tiempo, como vivían muchos pueblos de diferentes nacionalidades y culturas en una misma región, estaban obligados a mantener un comercio constante para sobrevivir y, por lo tanto, la comunicación entre ellos era un factor imprescindible. Sin el conocimiento de las lenguas necesarias, no hubiesen logrado desarrollar la conocida «Ruta de la Seda». Con la llegada del imperio ruso a la región el idioma se convierte en un instrumento político de vital importancia para el futuro desarrollo de la Unión Soviética. La lengua kirguís (como todas las de la repúblicas soviéticas) pasa a un segundo plano, pero la penetración, prácticamente impuesta, de la lengua rusa en la región, lejos de crear grandes problemas, influyó grandemente en la habilidad de manejar dos lenguas al mismo tiempo. En toda la región de Asia Central era y es hoy en día muy fácil encontrar personas que se comunican entre ellos en dos o mas lenguas y el ruso se ha terminado convirtiéndose en una lengua común para todos. El hecho de que una gran parte de la población sea bilingüe hace que no vean el aprendizaje de una lengua extranjera como el estudio forzoso de una lengua más, sino como una herramienta muy útil para mejorar las perspectivas profesionales y personales. Incluso desde la época soviética, en Asia Central se le prestó gran atención al estudio de las segundas lenguas. En un inicio, las lenguas extranjeras más populares eran el francés, alemán, inglés y, evidentemente, ruso. El idioma ruso se empezaba a estudiar desde el primer grado y las llamadas lenguas de los países lejanos a partir de quinto grado. Desde el primer momento, los profesores destacaron que, a pesar de que, por norma general, los alumnos tenían pocos conocimientos de gramática, lograban alcanzar muy buenos resultados en el estudio de la lengua, donde se le daba una gran importancia a la comprensión y expresión oral; esta tendencia se mantiene hasta el presente, aunque claro está, se ha mejorado mucho en plano de la expresión escrita y comprensión escrita.

Guillermo Bravo, a las puertas de la sede del Instituto Cervantes, en Madrid

La lengua española aparece en los planes de estudio de una forma sólida e imperante a partir de 1991, o sea después de la ruptura de la Unión  Soviética. El hecho de abrirse al mundo hizo que muchas personas deseen conocer otros idiomas, especialmente una como el español, una lengua que hablan más de 350 millones  de personas en todo el planeta. De todas las antiguas repúblicas soviéticas, donde mayor asiento ha encontrado el español es en Kazajstán y en Kirguistán y, pese a no ser un país tan abierto como los dos anteriores, a Uzbekistán también ha llegado el español. En el caso de Kirguistán, país donde desarrollo mi labor, la aparición de la enseñanza del español comenzó con mucho entusiasmo pero con una base técnica y material muy baja, sin prácticamente libros ni material; la bibliografía usada provenía casi en su totalidad de Moscú, con libros muy tradicionales, con métodos aburridos. Sin embargo, pasado el tiempo, se logra recibir el apoyo de la Embajada española y por medio de su departamento cultural llegan nuevos libros y material didáctico, pasando a una nueva etapa de la enseñanza con ayuda de métodos más comunicativos, aunque sin abandonar los tradicionales, dada la idiosincrasia de los estudiantes de la región.

En la mayoría de las universidades donde se imparte el español, se estudia en tres años, solamente en una de ellas se le dedican cinco. Se les imparte a los estudiantes según los niveles establecidos por el Instituto Cervantes para que en un futuro, si lo desean, puedan presentarse al examen oficial de ELE  Español como Lengua Extranjera). Algunos estudiantes y profesores ya han sido beneficiados por las becas MAE, donde han podido visitar España y han elevado su nivel, siendo propagandistas directo del desarrollo de la lengua.

En conclusión, se puede decir que la lengua española ha llegado a Asia Central llegado para quedarse, y personalmente es un orgullo cuando voy por la calle y, de pronto y lejos de tu país, escuchas en castellano «¡Buenos días Sr. Bravo!». La cantidad de personas que quieren estudiar esta lengua no disminuye, al contrario, vemos como cada semestre la lista de estudiantes que quieren aprender español aumenta dejando atrás a lenguas que tenían sólidas raíces en la región.

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