Tush kyiz

El arte de decorar paredes

Desde hace cientos de años, es común entre el pueblo kirguís (y también entre los kazajos, para que no se enfaden) que se elaboren unos tapices decorados para cubrir las paredes de las yurtas.

Normalmente, estas obras maestras de la artesanía se confeccionaban expresamente para ocasiones especiales, como bodas, por ejemplo. En esos casos, al menos en Kirguistán, era tradición colocar el tush kyiz encima de la cama de los recién casados, simbolizando el deseo de felicidad para la pareja y el orgullo de los familiares cercanos.

Ejemplo de tush kyiz clásico

Aparte de este simbolismo más familiar, o relacionado con una pareja en concreto, los tapices solían también representar elementos culturales del pueblo kirguís, como ornamentos tradicionales, animales y plantas locales, etc.

Las encargadas de elaborarlos, normalmente mujeres mayores de la sociedad, eran conocidas como saimachy, que podían dedicar meses o incluso años para elaborar solo uno de ellos.

Como decíamos, los temas que tradicionalmente se reflejaban en los tapices eran los típicos de una sociedad nómada como la kirguís: la fertilidad de la nueva pareja, la importancia de la naturaleza en la vida de las personas, y el mantenimiento de los valores culturales tradicionales.

Interior de una yurta, con el tush kyiz al fondo

La llegada de los colonos soviéticos a partir de 1920 hizo que esta tradición casi desapareciera; muchas mujeres pasaron a optar a trabajos en ciudades, y el estilo de vida rural fue decayendo poco a poco.

Sin embargo, no desapareció del todo, e incluso en muchos casos los temas mostrados en los tapices se adaptaron a la ideología soviética. No es raro encontrar en Kirguistán tush kyiz que representan a Breznev, Lenin, Marx o a algún otro líder comunista.

Detalle de un tush kyiz hecho en 1958 representando el escudo de la República Socialista de Kirguistán

Hoy en día, como pasa en muchos otros sitios, es una tradición que casi ha desaparecido. Se mantienen saimachys que, básicamente, elaboran los tapices destinados a los turistas, u ocasionalmente a alguna decoración de interior.

Pero son tan costosos de elaborar, en tiempo y en dinero, que difícilmente los tush kyiz vuelven a ser un elemento común en las casas de Kirguistán.  

Detalle de un tush kyiz, hecho en 1964, donde se aprecia el gran trabajo de bordado