SUMOLOK

SUMOLOK

Seguramente os estaréis preguntando: “¿Sumolok? Qué palabra tan rara… Pero eso qué es? ¿En qué idioma está? ¿Qué significa?”.

Es normal. Es verdad que es una palabra rara para el castellano, y hace referencia a una cosa que fuera de Asia Central apenas se conoce. Pero aquí estamos nosotros para despejar las dudas… 

Para empezar, cuando elegimos este nombre, pensamos en que nos gustaría que fuera una palabra kirguís pero que fuera inclusiva con otros grupos que viven en el país, e incluso con otras nacionalidades de Asia Central. Queríamos intentar no dejar fuera a nadie. Pero, cuando eliges una palabra, un lema, una marca, a veces es difícil conseguir ese objetivo, sobre todo cuando tratamos de Asia Central, donde conviven tantos pueblos y culturas diferentes.

Por eso nos enamoró finalmente SUMOLOK. En realidad, en kirguís se escribe СҮМӨЛӨК, y se pronuncia algo así como “Sumolok” ([symœlˈœk] en su transcripción fonética, en realidad). En otros lugares se llama “Sarmanu”, “Sumalak”, “Samanak” o “Sumanak”.

Vale, pero ¿qué es?

Es una pasta dulce que se hace a base de brotes de trigo; se dejan a remojo los brotes durante días, y después se van cociendo durante horas y horas, normalmente durante la fiesta de Nooruz, el 21 de marzo. En Kirguistán, al menos, la noche de antes, grupos de mujeres se reúnen para ir removiendo la pasta que va cociendo, mientras se entonan canciones, se habla y se disfruta.

Esta tradición ya es de por sí bonita para nosotros, pero lo que verdaderamente nos enamoró como para elegir esta palabra para identificarnos es que, al día siguiente, durante la fiesta que marca el inicio de la primavera, el sumolok se reparte entre todos los asistentes, independientemente de  cuál sea su nacionalidad, origen, religión o creencia. Es un símbolo de renacimiento, de comenzar un nuevo período compartiendo algo entre todas las personas sin importar quiénes sean.

Es algo en lo que nos identificamos plenamente, y que nos gustaría que se extendiera todo lo posible: el acto de compartir buenos momentos preparando algo que nos gusta, vivir cada día como si todo empezara de nuevo, pensando que tenemos todo un mundo de oportunidades por delante, aceptar sin discriminación las diferentes culturas y modos de vida, y establecer lazos amistosos entre todas esas personas, para compartir esos buenos momentos, haciendo de cada día un nuevo comienzo.