La literatura kazaja del siglo XX

TEXTO DE GULNAR NADIROVA, INSTITUTO DE ESTUDIOS ORIENTALES, ALMATY

El “Siglo de Oro” de la literatura kazaja ha sido el s. XX. A principios de este siglo moría el gran poeta y filósofo Abay, y la gran mayoría de la obra poética, literaria e incluso filosófica posterior están imbuidas de su espíritu.

Ya al comienzo del siglo XX encontramos a tres grandes autores: Shakarim Kudayberdín (con poesía filosófica), Magyán Yumabaev (con lírica) y Sultanmajmut Toraygirov (poesía patriótica). Desde los años veinte a los sesenta, la gran figura de las letras kazajas fue Ilyas Yansugurov, al que siguieron Saken Seyfullin, Tair Yarokov y otros autores. Todos ellos llegaron a la literatura como consecuencia de la revolución socialista, el proceso de colectivización y la II Guerra Mundial, cuestiones que impregnan la mayoría de sus obras.

La poesía kazaja de los años sesenta a los ochenta alcanzó su madurez social tanto en cuanto a sus aspectos formales, la diversidad de géneros y el contenido ideológico. El principal representante de este panorama fue Olyas Suleymenov. A pesar de que su obra está escrita en ruso, toda ella es profundamente nacionalista, mostrando un renovado interés en la antigua espiritualidad, un abierto coraje que se enfrenta a la gris multitud y un deseo constante de nadar contra corriente.

Abay Kunanbaev

A finales del s. XX y principios del XXI Kazajstán ya dispone de un repertorio poético propio, maduro, con unas estructuras fundamentadas, con perspectivas propias y gran potencial de crecimiento.

En cuanto a la prosa, la gran figura de todo el s. XX es Mukhtar Auezov Omarjanovich. Respecto a la poesía, la prosa no puede presumir de un desarrollo tan rápido; los años veinte y treinta fueron los de su etapa inicial de formación. De aquellos momentos proceden obras de pequeña y mediana extensión; sin embargo, fueron la base para el crecimiento de un género narrativo más complejo. El primer autor kazajo que creó literatura tanto artística como científica, impecable en cuanto a los estándares internacionales, fue Mukhtar Auezov. Inspirándose en historias de los años veinte, treinta y cuarenta, escribió la novela épica “El camino de Abay” que es, de hecho, un espléndido ejemplo del desarrollo, el crecimiento gradual y el reconocimiento del valor de la prosa kazaja. “El camino de Abay” ha sido considerada como una obra de una excelente calidad literaria. Algunos autores posteriores, seguidores de Auezov, han llegado a ser conocidos con el sobrenombre de “altintar tory”, o “grupo de titanes”.

Pero la literatura kazaja no se ha reducido a mantener la senda abierta por estos grandes escritores del pasado, sino que ha ido evolucionando. Tras la época de “deshielo” impulsada por Krushev en los años sesenta, tuvo lugar una explosiva aparición de jóvenes talentos que destacan por varias cualidades. En primer lugar, estos nuevos escritores compartían una alta preparación teórica, así como cierta experiencia profesional. Por otro lado, aportaron temas originales sobre cuestiones universales, utilizando para ellos géneros variados; y, finalmente, aportaron a la realidad soviética de aquellos años un espíritu de novedad y estremecimiento. Todas estas características pueden observarse en las obras de, por ejemplo, Abish Keilbaev, Mujtar Magauin, Kabdesh Yumadilov, Kaliján Iskakov, Orajján Bokeev y otros.

Entre los nombres de escritores de los últimos años destaca el de T. Abdykov. Su nueva novela “El frente invisible” («Незримый фронт») es un excelente ejemplo de literatura al estilo Dostoyevski, recuerdando a la obra “Pobres gentes” por su forma y a “Recuerdos de la casa de los muertos”  por su tema. “El frente invisible” refleja el eterno conflicto filosófico y eterno de la lucha entre el bien y el mal, entre el amor y la traición.

También en los últimos años se han unido al grupo de autores de Kazajstán diferentes autores que han regresado de la emigración desde China y Mongolia; este hecho se ve reflejado en sus escritos, que dejan ver ciertas tradiciones literarias de sus lugares de acogida. El autor de “Lágrimas de lobos grises”, Tursynján Zakenuly, fue galardonado en 2002 con el primer premio en el concurso de literatura nacional, destacando como un escritor prometedor en el terreno de las grandes epopeyas.

La prosa kazaja del período independiente se ha caracterizado por contar con una gran variedad temas, originalidad estilística, ideológica y de composición. Un lugar especial es para el consolidado concepto de la interdependencia total del mundo y del Hombre, integrado en él, y la responsabilidad de compartir un destino común para la Humanidad y la Tierra. Esta postura se corresponde con la teoría del caos y el famoso “efecto mariposa”, según el cual si una mariposa en algún lugar del mundo, podría causar un huracán en otra. Esta idea es la base de la novela “El último deber”, de Abdiyamila Nurpeisova. Un escritor, con una sinceridad sabia, ha afirmado: “Sí, soy carne y sangre de nuestro pueblo y estoy orgulloso de nuestra independencia. Pero no se puede no sentir, año tras año, la conexión cada vez más fuerte entre los hijos de la Humanidad. Juzguen ustedes mismos: ¿no sería el mundo hoy, sobre todo después de una fantástica evolución científica y tecnológica, una verdadera aldea global? Decir algo en una parte del mundo, que inmediatamente va y vuelve de nuevo…”

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