KIRGUISTÁN

KIRGUISTÁN

Si has llegado hasta aquí, seguramente sea porque quieres ir a Kirguistán de viaje y no conoces mucho del país, porque estás haciendo un trabajo académico sobre países “raros” o, incluso, puede ser que tengas un sano interés por conocer el mundo. 😉 

Sea por la razón que sea, vamos a intentar que no os quede ninguna duda y que os entren más ganas de visitarlo, si es que aún no lo habéis hecho… 

En definitiva, queremos que, aparte de datos de Wikipedia o páginas donde hay información que se repite una y otra vez, podáis tener acceso a nuestra visión, la visión de una chica de Kirguistán que lleva casi media vida en España y la de un chico español que ha visitado Kirguistán más veces de las que puede recordar.

Por supuesto, no será ni la mejor ni la única visión sobre Kirguistán, pero es la nuestra, y esperemos que sea útil y os guste. Y ojo, no creáis que nos vamos a inventar nada… Todo lo que leáis aquí estará contrastado o con nuestra experiencia personal o con datos que hemos recogido de fuentes oficiales. Una cosa es dar nuestra visión, y otra, inventarse cosas… 😉 

Venga, ¡vamos a por ello! 


GEOGRAFÍA

Empecemos por el principio…

¿Dónde está Kirguistán? Porque sí, existe… Muy poca gente lo conoce, sobre todo en España y en el mundo hispanohablante. Normalmente, nuestra idea mental de Asia nos lleva a un Lejano Oriente con China y Japón como mayores ejemplos; un poco más abajo está el Sudeste Asiático, con Tailandia, Vietnam y muchos países destino de vacaciones habituales. La India suele ser como un continente en sí mismo, pero es Asia, sur de Asia para ser exactos.

Pero si Europa termina poco más allá de los Balcanes, con Rusia al Este como país gigantesco (y en gran parte también desconocido), ¿qué hay en medio? ¿Qué pasa con todo lo que hay entre Rusia y China? ¿Es zona desértica? ¿Es un vacío geográfico?

Pues no. La zona que se suele llamar Asia Central es precisamente eso, el centro de ese enorme macro-continente que algunos autores denominan Eurasia; porque sí, técnicamente es una enorme masa de tierra que va desde Finisterre y las costas portuguesas hasta las heladas costas del noreste ruso y los enormes puertos chinos.

Todo el centro de ese gran continente fue, de hecho, durante una parte importante de la Historia de la humanidad una especie de autopista enorme por donde se movieron pueblos enteros, se crearon imperios, surgieron muchos inventos que hoy en día seguimos usando… Seguramente os suene eso de la Ruta de la Seda, ¿verdad? Pues eso, Asia Central era una importantísima zona comercial que incluso hacía que comerciantes italianos arriesgaran sus vidas y emplearon muchos años de su vida para llegar hasta allí y volver con mercancías que les harían ricos de por vida. Esto es lo que hizo un tal Marco Polo.

Ruta de la Seda
La Ruta de la Seda eran, en realidad, multitud de rutas que conectaban toda Eurasia, de un extremo al otro
Como veis, la parte central de la Ruta de la Seda pasaba por Kirguistán 😉

Claro está que las fronteras y los países no son los mismos ahora que cuando el intrépido veneciano salió a hacer “las Asias” (como se diría en aquella época seguramente…), y por eso vamos a ver cómo ha quedado la situación en la zona hoy en día. Pero lo que hay que tener muy en cuenta para entender Kirguistán, y el resto de Asia Central, en realidad, es que, durante la inmensa mayoría de la Historia, esta zona del mundo ha tenido unas fronteras (cuando las ha tenido) muy frágiles, y que los diferentes pueblos que viven en ella se han movido continua y habitualmente por ella, lo que ha hecho que sea una región muy compleja en cuanto a tipos de población, que tiene muchas religiones y lenguas diferentes, y que, incluso hoy en día, es difícil enmarcar a una población concreta con un país concreto. No os preocupéis, porque vamos a ir viendo algunas de estas cosas más adelante y ya veréis como no es tan complicado realmente.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las fronteras actuales en Asia Central son un poco inventadas. Decimos “un poco” porque, para empezar, no surgieron como un proceso histórico natural, en el que los pueblos que vivían allí fueron marcando unos límites con sus vecinos, sino que se dibujaron en un mapa, y en gran medida, por una sola persona. Y una persona muy famosa: Iosif Stalin.

¿Habéis flipado? Si no, es que tenéis bastante cultura general, y si sí, no os preocupéis, porque este dato no es algo que sepa todo el mundo. Es casi de concurso de televisión… El caso es que cuando se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la URSS vamos), los primeros líderes bolcheviques se vieron en la necesidad de organizar administrativamente el enorme territorio que habían heredado del Imperio Zarista. Y eso llevó a que se tuvieran que delimitar unas fronteras entre las diferentes repúblicas socialistas que se iban creando. Pero claro, también ese proceso tenía una intención; el flamante Comisario de Nacionalidades (que es lo que era Stalin en aquellos primeros años de la URSS) diseñó unas fronteras básicamente sobre el principio de pueblos que hablaban una misma lengua, pero contenidos en territorios que fueran, por un lado, lo suficientemente homogéneos y, por otro, suficientemente mezclados como para intentar evitar el surgimiento de nacionalismos locales que desafiaran la idea de una ciudadanía soviética total para todo el país.

Este rollo que acabo de soltar arriba solamente tenía la intención de dejar claro que, por mucho que luego leáis sobre la Historia de Kirguistán, y ahora veamos las principales característica geográficas, tengáis siempre en cuenta que hay otros pueblos diferentes al kirguís que han vivido en territorios de Kirguistán, y que hay ciudades y zonas enteras del país que tienen una cultura diferente a la kirguís… Todo eso va a ser importante para entender el apartado de Historia, el de Sociedad e incluso (y más importante incluso que esto) para entender la realidad del país tal y como es hoy en día.

Vale, y después de este rollo, ¿cómo queda la situación de Kirguistán? ¿Qué le tocó a nuestro protagonista?

Como las fronteras apenas han cambiado desde aquellos lejanos años 20 en que se trazaron, esta parte es fácil: Kirguistán tiene al norte al gigantesco Kazajstán, al oeste a Uzbekistán, al sur y el oeste al también pequeño Tayikistán y al este, a China. O sea, que como veis, Kirguistán está prácticamente encajonado entre países enormes en territorio, en medio del gigantesco continente eurasiático, siendo uno de los puntos más alejados de cualquier mar que hay en todo el planeta.

En este mapa podéis ver a Kirguistán rodeado de algunos de los países más grandes de Asia

Venga, y ahora unos datos… Redondeando, la extensión del país es de unos 200.000 km2; algo menos que la mitad del territorio español, más o menos el doble que Panamá o cinco veces más pequeño que Colombia. Si a la extensión del territorio le unimos el factor población, las diferencias se hacen mucho más evidentes: en Kirguistán se quedan algo por debajo de los 6 millones de habitantes en todo el país (unas 30 personas por cada km2); en España andamos por los 90 por cada km2. De países iberoamericanos, solo algunos con grandes zonas despobladas, como Argentina o Chile, están por debajo de Kirguistán en el ratio de densidad de población. El resto lo sobrepasan con diferencia.

Aquí veis las diferencias en superficie comparadas entre Kirguistán y varios países hispanohablantes
Comparando las poblaciones de los países anteriores, ya vemos algunas diferencias, ¿verdad?

Y es que es eso lo que precisamente pasa en el territorio kirguís. Hay dos grandes zonas de población muy marcadas: el norte, con la capital, Bishkek, acumulando el grueso de habitantes, y el valle de Fergana, en el suroeste, con la ciudad de Osh y sus alrededores conteniendo grandes cantidades de población. El resto del país está, en gran medida, casi despoblado. Hay pequeños núcleos dispersos que completan el resto de la población del país.

La razón principal es que Kirguistán es un país muy montañoso. Pero mucho. Normalmente, si te pidieran nombrar un país lleno de montañas dirías Nepal o Tibet, por ejemplo, ¿verdad? Pues a partir de ahora puedes añadir Kirguistán a tu lista. Prácticamente el 95% del territorio del país es considerado montañoso, ya que le atraviesa la cordillera del Tien Shan, que podríamos decir que es el comienzo del Himalaya…

Para que os hagáis una idea de la magnitud de las montañas que hay por allí, veamos la altitud del pico más alto de España, el Teide, que se eleva 3.718 metros sobre el nivel del mar. En Kirguistán hay como 150 montañas con esta altitud y más. Entre Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y Argentina hay 7 picos de más de 6.000 metros; solo en Kirguistán hay 3 de estas enormes moles. Ni en España ni en toda América hay montañas que lleguen a los 7.000 metros, pero en Kirguistán hay 2 que superan esa altitud.

Ése es el nivel… Evidentemente, en cuanto a montañas, la palma se la llevan Nepal y Tibet, seguidos de Pakistán, pero el caso es que Kirguistán es el gran desconocido en el mundo de la montaña.

Porque, además, no tiene solamente cumbres nevadas (que ya de por sí son espectaculares), sino que cuenta, evidentemente, con gran número de lagos de montaña, situados a gran altitud. De hecho, en este aspecto sí que Kirguistán está de los primeros de la lista mundial, aunque desgraciadamente este hecho sigue siendo desconocido en gran medida. A casi todos nos suena el lago Titicaca, ¿verdad? Es el lago de montaña más grande del mundo. ¿Y adivináis dónde está el segundo? Pues efectivamente… ¡en Kirguistán! Es el lago Issyk-Kul, que se encuentra a unos buenos 1.600 metros de altitud. Para añadir el toque cultureta, incluso podréis chulear de saber qué significa “Lago caliente” (de “Issyk”, caliente y “kul”, lago). El nombre le viene al pelo, porque es levemente salino, lo que impide que se hiele en invierno a pesar de las bajas temperaturas que hay por esas alturas. Es realmente un espectáculo fascinante poder nadar en verano en sus aguas mientras se disfruta de unas vistas de montañas nevadas alrededor. Porque, aunque así, leyendo estas líneas de arriba se podría pensar que es un lago remoto tras cordilleras nevadas, al que solo se puede acceder después de agotadoras jornadas de viaje a pie, en realidad es un destino turístico de primer orden en toda Asia Central; su altitud se debe, en gran parte, a la altitud general del país, y sobre todo su costa norte es una especie de Benidorm centroasiático lleno de hoteles donde pasar el verano bajo las sombrillas en la playa. Nota interesante: la orilla sur está bastante menos transitada aún, y hay sitios prácticamente salvajes donde disfrutar las maravillas del lago y del paisaje sin la masificación del “turismo de playa”.

Eso respecto a las montañas, pero en el suroeste del país hay una de las zonas más fértiles de toda Asia Central; como ya habéis leído antes (y lo habéis hecho con atención) que las fronteras se dibujaron con un puntito de arbitrariedad, ahora nos toca ver que esta zona, la del valle de Fergana, es una región básicamente de población uzbeka.

Lo veremos más adelante, pero sí podemos adelantar que esta zona baja entre las cordilleras del Tien Shan al norte y la de Alai al sur, regada por los ríos Naryn y Kara Darya (que se unen en su curso para formar el mítico Syr Darya) fue asentamiento de las primeras dinastías islámicas sedentarias que se formaron en la región. Es una zona codiciada desde antiguo: los descendientes de las tropas de Alejandro Magno se asentaron aquí, y los emperadores chinos intentaron anexionársela en diversos momentos, ansiando los llamados “caballos celestiales” que se criaban en sus pastos, así como varios yacimientos de jade, tan importantes en la cultura imperial china. No es de extrañar, porque, incluso hoy en día, es de las zonas más fértiles de toda la región, y la gran mayoría de frutas y verduras (y en realidad, casi todos los productos agrícolas) de Kirguistán provienen de aquí.

Como veis, la zona verde abajo a la izquierda destaca entre grandes extensiones de montañas y desiertos en la región

Del resto de la geografía kirguís no es que no dé para hablar; hay sitios maravillosos repartidos por todo el país, pero a efectos de lo que estamos viendo en este libro (una descripción breve y generalizada para empezar) lo importante es quedarse con esa diferenciación: zonas de montaña más o menos elevada (básicamente todo el país, desde Talás al oeste pasando por Batkén al sur o la región de Issyk-Kul al este) y unas pequeñas zonas de valles (el mayor, el de Fergana, y el pequeño valle de Chui, donde está la capital, Bishkek).


HISTORIA 

Vale, ya sabemos dónde está y cómo es, a grandes rasgos, Kirguistán. Pero, ¿cómo ha llegado a ser lo que es hoy? ¿Cómo ha sido su historia? Tranquilos que aquí estamos nosotros para despejar las dudas de todos aquellos a los que les gusta sabes un poquito del pasado.

Desde la Antigüedad, el territorio del actual Kirguistán ha formado parte del gran espacio euroasiático, y le han afectado sus procesos y evoluciones. Esta parte de la Historia de la región sigue siendo bastante desconocida, ya que no hay demasiadas fuentes escritas de donde obtener información; sin embargo, parece claro que tanto en la zona más al sur de Asia Central (donde hoy está Kirguistán) hasta el lejano norte siberiano, había multitud de pueblos nómadas que basaban su economía en el pastoreo de caballos, yaks, corderos y otros animales, y que iban trasladándose según las necesidades. Algunos de estos pueblos son muy conocidos (escitas, hunos o mongoles, por ejemplo), pero otros apenas han dejado rastro en la Historia. Es el caso del pueblo kirguís, que apenas son mencionados en textos; sí está claro que hay crónicas chinas que los sitúan, en el año 201 AC, en la zona noreste de la actual Mongolia. Después, diferentes movimientos de pueblos les llevaron a asentarse, desde el siglo VI hasta el siglo VIII en las orillas del río Yenisei, en Siberia.

Runas Yenisei
Runas halladas en el entorno del río Yenisei

Más o menos por la misma época, un nuevo movimiento de gentes vino a alterar, primero de forma muy superficial, pero más tarde de una forma decisiva, todo el mapa cultural y religioso de la región. Ejércitos árabes empezaron a entrar en la zona, lo que supuso un ataque al imperio que dominaba (al menos de forma superficial) la región: China. Era inevitable el enfrentamiento, así que la gran batalla tuvo lugar en el año 751 en Talas (efectivamente, en territorio del actual Kirguistán). El ejército chino de la Dinastía Tang sufrió una tremenda derrota, abriendo el paso a la influencia islámica en la región.

Situación del río Talas

Pero la verdad es que estas primeras incursiones musulmanas afectaron poco a los pueblos nómadas de Asia Central, que seguían teniendo un estilo de vida nómada y unas creencias animistas, basadas en la adoración de elementos naturales, como el sol, el gran cielo azul (llamado Tengri), las estrellas y diferentes animales totémicos.

Todavía en esta época, los antepasados de los kirguizos de hoy en día no vivían en lo que hoy es Kirguistán; seguían en Siberia, pero un éxito militar les llevó a extenderse. En el año 840 derrotaron al entonces poderoso Kaganato Uigur, y ellos se establecieron como una de las fuerzas más poderosas de la región, lo que les llevó a llegar hasta zonas de la cordillera del Tien Shan.

Al sur de allí, distintos pueblos que se habían ido islamizando, habían formado una confederación en forma de sultanato, cuyo máximo poder se alcanzó con la dinastía Karkánida. De hecho, algunos de los pocos restos monumentales que hay en Kirguistán se deben a esta dinastía, como la torre de Buraná, antiguo minarete que es lo único que queda de la antigua ciudad de Balasagún, capital de los karakánidas.

Buraná
La torre de Buraná se eleva solitaria en el norte de Kirguistán

Ese mundo islámico, persificado, fue prácticamente destruido en el s.XII con la llegada de los kitán, un pueblo proto-mongol relacionado con los manchúes. Pero el verdadero cambio llegó cuando los mongoles se hicieron con el dominio de toda la zona gracias al genio militar de su líder, el famoso Gengis Khan. El imperio mongol unificó culturalmente a todos los pueblos que antes vivían en la región, imprimiendo un carácter que todavía hoy se percibe en sociedades como la kirguís, potenciando el estilo de vida nómada y todos los valores relacionados con ella, como la importancia de los vínculos familiares, hospitalidad extrema, el caballo como animal fundamental en la sociedad y la economía, etc.  Este fue el período de apogeo de la famosa Ruta de la Seda, que atravesaba toda la región, pasando, por supuesto, por territorios de Kirguistán.

El Islam, poco a poco, también fue calando en la población, pero esta vez en zonas más urbanizadas de valles y oasis, donde había población sedentaria que se dedicaba al comercio, la artesanía o el gobierno. La inmensa mayoría de estas gentes eran uzbekos o tayikos, establecidos en ciudades como Samarkanda, Bujará o en la zona del valle de Fergana. En lo que respecta a Kirguistán, apenas hubo ciudades o centros sedentarios importantes, al ser un territorio tan montañoso y casi entero dedicado al pastoreo, aunque sí quedan algunas edificaciones, como el caravansarai de Tash-Rabat (por si acaso, un caravansarai era como una casa de postas, un hostal donde descansar, guardar a los animales y descansar unos días de los largos viajes de los comerciantes).

Tash-Rabat, en la actual provincia de Naryn

Durante el siglo XVIII y principios del siglo XIX tuvo lugar otro punto importante para la historia que nos ocupa: la llegada de  colonos rusos, consecuencia de la expansión zarista y los propios conflictos internos entre varias tribus kirguizas; las zonas del norte se fueron rusificando con más rapidez, mientras que el sur se resistió más a la penetración rusa, conservando unas características más tradicionales. Uno de los ejemplos más notables de esta resistencia fue el episodio protagonizado por Kurmanjan Datka, una mujer que se erigió en líder de toda la población de la zona de Alai, al sur del actual Kirguistán (no os preocupéis, sabemos que os gustaría saber más, así que os contamos más detalles en este enlace).

Kurmanjan Datka, ya anciana, en 1906, junto a un oficial ruso

Los sucesos de 1917 en Rusia se trasladaron a la región, que finalmente se vio inmersa en los cambios definitivos que vendrían con la creación de la URSS. Después de crearse en 1924 la Provincia Autónoma Kara-Kyrgyz (más detalles aquí), en 1936 nació oficialmente la República Socialista Soviética de Kirguistán, con las mismas fronteras que las actuales. Los sesenta años siguientes, la vida de la república se vio inmersa en las vicisitudes de la URSS en general, siendo uno de los eslabones más pobres de la cadena industrial del país.

La siguiente parada en nuestro repaso de la Historia es, como no, en los años ochenta. Por aquella época, las nuevas políticas de Gorbachev empezaron a notarse por toda la URSS, y Kirguistán no fue una excepción. Para empezar, en 1985, Turdakun Usubaliev, que había sido Primer Secretario del PC en la república durante 24 años, fue sustituido por Absamat Masaliev, intentando que la política local siguiera las directrices de Moscú. Y fue más o menos bien el plan, porque diversos grupos sociales y de prensa comenzaron a surgir, frente al bloque monolítico anterior. Sin embargo, Masaliev pronto se vio desbordado por los acontecimientos, cuando en mayo de 1990 diversos grupos de oposición al PC fundaron el Movimiento Democrático de Kirguistán, algo inaudito hasta el momento. La puntilla para Masaliev fue el conflicto que comenzó en junio de ese año en la ciudad de Osh, donde se enfrentaron las comunidades kirguizas y uzbekas por asuntos de propiedades y acceso a la tierra. Hasta agosto hubo crímenes, asaltos, y se sembró la semilla de una desconfianza que tendría consecuencias en el futuro.

En gran parte como resultado de la incapacidad para hacer frente a esta crisis, Masaliev fue sorprendentemente derrotado en las elecciones del 27 de octubre de 1990 por un candidato apenas conocido, un miembro de la Academia de Ciencias que pronto sería el primer Presidente de un Kirguistán independiente: Askar Akaev. Y decimos sorprendentemente, porque, en toda Asia Central es el único caso donde no se eligió como Presidente al Secretario de Soviet Supremo, dejando en muy mala posición el papel del PC en aquellos tensos momentos. Los cambios se fueron sucediendo, aunque nadie tenía en mente, ni quería, la independencia de la URSS, como muestra que en marzo de 1991, el 88% de los votantes eligieran permanecer en la Unión Soviética. En realidad, la independencia llegó prácticamente de forma inesperada, y en apenas unas semanas, Kirguistán entra en la Historia, el 31 de agosto de 1991, como una república independiente.

Askar Akaev, recién nombrado Presidente de Kirguistán en 1990

Akaev comenzó entonces a formar la estructura de lo que sería el nuevo país, y en mayo de 1993 se aprobó una Constitución que fue rápidamente modificada en octubre de 1994 en 2 puntos que tendrán gran influencia en el futuro: la posibilidad de modificar la Constitución mediante un referéndum popular, y la creación de un Parlamento bicameral (llamado Jogorku Kenesh). El nuevo Parlamento comenzó sus sesiones en marzo de 1995, con una inmensa mayoría de diputados independientes, dejando claro que, en aquellos momentos, para los votantes eran más importantes las personalidades que las ideologías de los diferentes partidos.

Por su parte, Akaev fue reelegido (con el 75% de los votos) para otro mandato de 5 años. Una serie de reformas en la Constitución fueron creando un malestar importante entre el resto de la clase política, que veía cómo Akaev (o mejor dicho, la Presidencia del Gobierno) iba acaparando muchos más poderes que el Parlamento. El año 2000 fue un punto crítico, porque se celebraron unas elecciones parlamentarias en las que la OSCE denunció irregularidades graves (descalificación de oponentes, compra de votos, falsificaciones, etc), y también Akaev volvió a ganar unas elecciones, que le llevarían a permanecer como Presidente hasta 2005.

Durante esos años fueron creciendo los movimientos de oposición, así como una sociedad civil como no se conoce en otro país de Asia Central, que cada vez era más crítica con Akaev, al que acusaban de corrupción, de colocar a familiares y personas afines en puestos clave, y a utilizar los instrumentos del Estado en beneficio propio.

Y llegamos así a marzo de 2005. A finales de febrero hubo unas elecciones parlamentarias que toda la oposición, así como organismos internacionales, calificaron de fraudulentas. Movimientos de protestas se fueron extendiendo desde el sur del país, liderados por políticos de oposición como Kurmanbek Bakiev, Rosa Otunbaeva, Almazbek Atambaev u Omurbek Tekebaev, y que formaron el Movimiento Popular de Kirguistán. A finales del mes, eran miles las personas que habían llegado desde todo el país hasta la capital, Bishkek, para protestar ante las puertas de la llamada Casa Blanca (la sede del Gobierno). De una manera casi sorpresiva, multitudes de personas asaltaron edificios gubernamentales, y obligaron al Presidente del país a huir en helicóptero junto a toda su familia para ponerse a salvo. Se refugiaron en Moscú, donde aun reside el que fuera primer Presidente de Kirguistán.

Protestas masivas de ciudadanos contra el régimen de Akaev en 2005

El movimiento de oposición se hizo con el control de los aparatos del Estado, y la Comisión Electoral Central se apresuró a calificar los resultados de las elecciones que habían sido la chispa de la revuelta como no válidos. Se formó un gobierno interino con Kurmanbek Bakiev como Presidente; Felix Kulov (político de oposición que estaba en prisión hasta el mismo día de la revuelta) fue nombrado Ministro de Interior para controlar el caos de pillajes y ataques indiscriminados que estaban teniendo lugar en diferentes partes del país. El 10 de junio de 2005, finalmente, Bakiev fue nombrado Presidente tras obtener el 89% de apoyos en las elecciones celebradas.

El nuevo Gobierno pronto empezó a decepcionar las esperanzas de un número importante de ciudadanos, que habían visto en el derrocamiento de Akaev el comienzo de una nueva etapa más democrática y con menor presencia de la corrupción. Ya en 2006 empezaron a extenderse manifestaciones de protesta que reclamaban que se pusieran en marcha medidas prometidas durante la época de oposición a Akev, y que no llegaban. En abril de 2007 eran ya miles de personas manifestándose en Bishkek, incluso con enfrentamientos con la policía. Las protestas no cesaron durante el año siguiente, y a pesar de ello, Bakiev fue reeligido Presidente en 2009, no sin acusaciones de fraude, claro… A las acusaciones políticas de abuso de poder y corrupción, se fue sumando el descontento popular porque gran parte de la familia de Bakiev estuviera ocupando puestos clave en el Gobierno y otros organismos estatales, así como que aumentos de precio y escasez de energía eléctrica afectaron terriblemente a la población durante el invierno de 2010.

Y, de nuevo, en primavera saltó la chispa de la revolución, como 5 años atrás. El 6 de abril de ese año, un político opositor fue detenido en la ciudad de Talas, provocando una manifestación en su apoyo, que fue reprimida con dureza por la policía, lo que a su vez provocó un levantamiento popular que terminó ocupando el ayuntamiento y otros edificios gubernamentales, y negando a Bakiev cualquier legitimidad. Al día siguiente, las protestas se extendieron a Bishkek, y el Gobierno optó por una represión violenta, que dejó 65 personas muertas y varios centenares de heridos, lo que elevó aun más la animadversión contra Bakiev y su régimen. Éste, como hizo Akaev años atrás, huyó de la capital, pero esta vez para refugiarse en su región de origen, Jalalabad, al sur del país.

Bakiev, el segundo Presidente en la Historia de Kirguistán, y el segundo derrocado por un movimiento popular

Esos fueron unos de los momentos más tensos y dramáticos en la Historia de Kirguistán, por todo lo que vino después. Mientras que en el norte se formaba un Gobierno Provisional, el sur permanecía fiel a Bakiev, lo que suponía un serio riesgo de guerra civil. Rosa Otunbaeva, al frente del Gobierno Provisional, consiguió el apoyo internacional haciendo que países como Rusia o EEUU les reconocieran como gobierno legítimo y que presionaran a Bakiev para que renunciara oficialmente a su cargo y a sus pretensiones de regresar al poder. El 15 de abril así lo hizo, presentando la dimisión oficialmente, y huyendo a Kazajstán, desde donde consiguió el asilo en Bielorrusia.

De manera muy rápida, el Gobierno Provisional se apresuró a convocar un referéndum para aprobar gran parte de las medidas previstas cuando se derrocó a Akaev y que Bakiev no había puesto en marcha; entre ellas, quizá la más importante era fijar en una nueva Constitución que la forma de gobierno de Kirguistán iba a ser, desde entonces, una democracia parlamentaria, restando gran cantidad de poderes a la figura del Presidente. La Constitución fue aprobada el 22 de abril por el 91% de los votantes.

Pero un grave suceso vino a poner en peligro todo lo conseguido por la oposición y el levantamiento popular; a principios de junio, empezaron a conocerse casos de conflicto en el sur del país entre miembros de comunidades uzbekas y kirguizas. Muchos vieron dentro de esto al entorno de Bakiev, que estaría incitando el odio para debilitar la posición del Gobierno Provisional, pero el caso es que la violencia se extendió, siendo los uzbekos la parte más perjudicada, sus viviendas incendiadas y gran parte de las ciudades de Osh y Jalalabad destruidas. El balance final de víctimas no está claro hoy en día, pero diferentes informes hablan de más de 400 muertos (casi 300 uzbekos y unos 100 kirguizos). Otras fuentes elevan la cantidad de víctimas mortales a miles, llegando incluso a cerca de 5.000 personas. La realidad es que fueron unos días de una extrema violencia, como nunca se había visto en el país, y el reflejo es que más de 100.000 uzbekos huyeron atravesando la frontera hacia Uzbekistán, buscando refugio, y más de 400.000 dejaron sus hogares y se convirtieron en refugiados internos en Kirguistán. Finalmente la situación se fue calmando, se impuso la paz, y el Gobierno Provisional decidió que lo mejor para normalizar el país era seguir con la ruta de reformas políticas que evitaran en el futuro más confrontaciones.

Uzbekos del sur de Kirguistán huyen de la violencia a través de la frontera con Uzbekistán

De esa manera, se celebraron elecciones en octubre de 2010, que consagraron el parlamentarismo como el sistema político en Kirguistán, con 5 partidos principales que ocupaban los escaños de ambas cámaras. En cuanto a la presidencia, Otunabeva había anunciado que sería Presidenta Interina solo por un año, y cumplió su promesa. A finales de 2010 se celebraron nuevas elecciones en las que resultó vencedor Almazbek Atambaev, del Partido Socialdemócrata. Desde entonces, la vida política y social en Kirguistán se ha desarrollado de forma normal, con los conflictos propios de una democracia, y confiamos en que siga así por mucho tiempo…


SOCIEDAD 

Pues ya hemos dado un repaso (breve para algunos, pero seguro que largo para otros…) de la Historia de Kirguistán. Os lo hemos dejado aquí, por un lado, para todas las personas a las que les gusten estos temas, pero también para que entendáis mejor cómo es la sociedad en Kirguistán, cómo han llegado a ser como son, y porqué es tan diversa. Intentaremos que sea lo más claro posible, porque puede llegar a ser un poco más complicado de entender para nuestra visión occidental… 

Kirguistán tiene algo más de 6 millones de habitantes (para los puristas, 6.019.480 según el último censo publicado, de 2016). Y tiene un territorio de algo menos de 200.000 km2 (para los mismos puristas de antes, exactamente 199.951 km2). Es decir, hablamos de (más o menos) 30 habitantes por cada km2. España está alrededor de 90 habitantes/km2, Costa Rica, 98 hab/km2, Cuba, 100 hab/m2… Y si tenemos en cuenta que, de esos 6 millones de personas, la capital, Bishkek, tiene alrededor de 1 millón (oficialmente, aunque será más), y Osh, la ciudad más importante del sur, tiene unos 250.000 habitantes, quiere decir que Kirguistán tiene mucho, muchísimo espacio vacío.

Esta es una de las cosas que más suele asombrar a quienes van por primera vez a Kirguistán; que cuando se sale de Bishkek a otras zonas del país, puedes estar prácticamente días enteros sin ver a nadie. Solo naturaleza casi virgen. Esto es resultado de lo que decíamos al principio de la página, que Kirguistán es muy montañoso, y por tanto es complicado que haya núcleos de población importantes aparte de la capital y en el valle de Fergana, que es donde está Osh.

Caballos y montañas es casi todo lo que encontraremos en grandes partes del país

Esta característica que viene dada por la geografía también nos lleva a otro de los detalles “curiosos” en Kirguistán: la cantidad de pueblos (o etnias, como os guste llamarlo) que viven en el país. Por supuesto, la etnia mayoritaria es la kirguís, que forma el 73% de la población, pero hay muchas más. De momento, en el norte industrializado aun vive una cantidad de rusos nada despreciable si lo comparamos con el resto de repúblicas ex soviéticas de Asia Central, donde apenas quedan; son el 6% de la población del país y, en su inmensa mayoría viven en el norte, en Bishkek y alrededores. Son descendientes de los primeros colonos que llegaron tras la Revolución Rusa, y luego con la II Guerra Mundial. Aunque muy integrados en la sociedad de Bishkek (de hecho, en Kirguistán el ruso es idioma oficial junto con el kirguís), es cierto que en los últimos años, el creciente nacionalismo ha ido haciendo que muchos hayan ido emigrando a Rusia, o Europa, en parte porque se sienten marginados ante una cultura y lengua que nunca adoptaron, al menos las generaciones anteriores.

El segundo grupo en número de habitantes son los uzbekos, que alcanzan el 14%, aunque casi todos viven en la zona del valle de Fergana, alrededor de las ciudades de Osh, Jalalabad o Uzgen, por ejemplo. Son mayoritariamente agricultores, artesanos y comerciantes, herederos de los antiguos imperios persas islámicos que fundaron ciudades como Samarkanda o Bujará. Esta alta concentración de población uzbeka en esa zona concreta es una de las razones de las tensiones que ha vivido el país, ya que mucha población kirguís, con el auge del nacionalismo, ha exigido que se les entregaran tierras donde viven uzbekos, mientras que éstos (no sin razón) reclaman que ellos llevan viviendo allí desde generaciones.

El resto de nacionalidades cuenta con muchos menos miembros, pero, al estar también localizados en algunos puntos, son importantes y su presencia se nota; son, por ejemplo, los dungan (1%), una etnia china convertida al Islam en época medieval, con su idioma y su cultura propios; los uigures, un pueblo túrquico que fue muy poderoso hace siglos, y que vive, mayoritariamente en el oeste de China, en la zona de Xinjiang. Hay tayikoskazajostártaros y también nacionalidades del Cáucaso, como chechenoslezgines o kurdos, por ejemplo. Un caso curioso es el de pequeñas minorías de población que fueron enviados a la zona en época de Stalin como sospechosos de colaborar con el régimen nazi, y quedan aun algunos de sus descendientes. Son alemanescoreanos o ucranianos, por ejemplo.

Niños dungan estudiando en una mezquita en Kirguistán

En general, y quitando los dos episodios de violencia kirguís – uzbeka, la convivencia entre los diferentes pueblos de Kirguistán ha sido pacífica y han vivido en armonía. Es cierto que gran parte de ello se debe a que los grupos “foráneos” (los exiliados o grupos de otras zonas de Asia Central) se concentraron en gran parte en el norte. Eran personas con perfil técnico, por un lado, y agricultores que trabajaban en las granjas colectivas soviéticas. Mientras tanto, toda la zona rural del oeste, centro y este de Kirguistán, ha estado habitado casi por completo por agricultores y ganaderos kirguizos, sin apenas presencia de otros grupos étnicos. Es por eso que, en Kirguistán, encontramos diferentes “mundos”: por un lado, el norte, más multicultural, con mayor importancia del idioma ruso (aunque con presencia de pueblos concretos donde una etnia es mayoría). Por otro lado, el suroeste (la zona del valle de Fergana), poblado por una mezcla de uzbekos y kirguizos, más conservadores, claramente más islamizados, con un predominio total de la agricultura y el comercio. Y, por el otro, el resto del país, sembrado de pequeños pueblos mayoritariamente kirguizos de agricultores a pequeña escala y ganaderos, que alternan las épocas de pasto para los animales (sobre todo caballos) con los cultivos; esta gente mantiene aun una cultura heredera del estilo de vida nómada tradicional, donde la hospitalidad es sagrada, los lazos familiares son muy importantes, y donde la religión es apenas observada como una costumbre, más que como una práctica religiosa.

Y, como hemos mencionado el tema de la religión, nos metemos en el tercer punto que más suele asombrar a los viajeros; en prácticamente todo el país, la población es musulmana. Excepto rusos, alemanes, ucranianos, y otros pequeños núcleos de pueblos occidentales, el resto de pueblos que viven en Kirguistán se convirtieron al Islam a partir del s. X aproximadamente. Pero, a diferencia de lo que se suele pensar en España, el Islam que se practica allí es muy relajado, basado más en aspectos culturales que religiosos en sí. Es más o menos como en gran parte de la sociedad española, donde el catolicismo es un factor cultural, y los practicantes son menos numerosos. En definitiva, que la religión es, por lo general, algo que apenas se nota entre los kirguizos, al menos en el norte. Las zonas rurales y el sur son más conservadoras, pero la influencia del radicalismo es aun pequeña, en general.

En definitiva, veis que es difícil describir a las gentes de Kirguistán con una sola palabra, y creednos cuando os decimos que, a pesar de que podáis lee por ahí simplificaciones, es mucho más complejo de lo que parece, lo que hace este tema, en realidad, mucho más interesante.


DATOS ÚTILES

Si estáis pensando en viajar a Kirguistán, estaría bien tener en cuenta alguna de las recomendaciones de abajo. Gran parte de ellas están basadas en la información del Ministerio de Asuntos Exteriores (que aconsejamos tener en cuenta) y también en nuestra propia experiencia y opiniones.

DOCUMENTACIÓN Y VISADOS

Sobre este tema hemos hecho un artículo muy chulo y muy completo que os recomendamos que leáis. 

De cualquier manera, básicamente hay 3 situaciones que os podéis encontrar: 

  • Que no os haga falta visado (para ciudadanos españoles, por ejemplo)
  • Que podáis sacar el visado a la llegada. 
  • Que tengáis que sacarlo antes de viajar. 

Para el segundo y tercer caso, os recomendamos también que visitéis la web del gobierno de Kirguistán donde se puede obtener el visado electrónico y, además, tiene información interesante sobre qué tipo de visado necesitaréis y otros asuntos relacionados.  

En el caso de querer estar más de 60 días, que es lo que permite el visado de turista, tendréis que pedir un visado adicional en cualquiera de estos dos sitios: 

  • Departamento de Servicios Consulares del Ministerio de Asuntos Exteriores, en la calle Togolok Moldo 10A, Bishkek (tlf: +996 312 663 270)
  • Departamento de Visados y Control de Pasaportes del Ministerio de Asuntos Interiores, en el edificio principal del Servicio de Registro Estatal, calle Orozbekova 44, Bishkek (tlf: +996 312 664 819)

También tendréis que registraros si vais a estar más de 60 días y tenéis pensado viajar o no tenéis pensado alojaros permanentemente en un hotel; la información sobre este registro la podéis encontrar aquí

Y otra cosa: ojo con llevar a cabo actividades religiosas o para trabajar en una organización religiosa deben declararlo a la hora de realizar su solicitud de visado. Hay que tener cuidado con esto, porque si las autoridades consideran que se está realizando una labor de proselitismo religioso, podríamos tener problemas legales serios. Los ciudadanos que vayan a llevar a cabo actividades misioneras deben obtener un visado de trabajo y registrarse en la Oficina de Asuntos Religiosos. Es ilegal dedicarse a actividades religiosas con un visado de turista.

SEGURIDAD

Kirguistán es un país bastante seguro, al menos si usamos el sentido común y no andamos por lugares sospechosos, oscuros y poco frecuentados de noche, por ejemplo. Hay que evitar sitios como éstos, evidentemente, pero, por lo demás, hay bastante respeto por el turista, que es considerado un invitado en el país, y por tanto, es raro que se robe, acose o moleste a los turistas. De cualquier manera, como cuando siempre que se viaja, es mejor tener un ojo abierto.

En algunas zonas del sur puede que se mantengan algunas de las tensiones que desembocaron en las revueltas de abril de 2.010, aunque hace años que la situación está bastante tranquila. Sin embargo, se recomienda evitar todo tipo de manifestaciones políticas o cualquier otra aglomeración pública.

El tráfico, tanto por carretera como en las ciudades, es menos seguro que en España, aunque sin llegar a ser un caos… Sin embargo, si vais a conducir un coche, se recomienda extremar las precauciones. El nivel de corrupción entre la policía de tráfico sigue siendo alto, y no es raro que paren un coche para exigir multas “sospechosas”; cada vez es menos frecuente, y normalmente, si para la policía, no suele suponer más que un rato de negociación y poco más.

Kirguistán es un país en el que son frecuentes los terremotos, aunque no os preocupéis porque suelen ser de baja intensidad. Las inundaciones también son comunes en determinadas épocas del año y en ciertos lugares. En zonas de alta montaña se pueden producir igualmente desprendimientos de tierra y avalanchas de nieve. Como consecuencia de estas eventualidades, además, ciertas poblaciones pueden quedar incomunicadas y bloqueadas durante varias semanas.

SANIDAD

En materia de vacunas, el Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda estar vacunado contra las siguientes enfermedades:

  • Enfermedades comunes: gripe, varicela, poliomielitis, sarampión, rubeola, paperas, difteria, tétanos y tosferina.
  • Hepatitis A
  • Hepatitis B
  • Rabia, especialmente si se va a dedicar gran cantidad de tiempo en entornos naturales.
  • Malaria. Pueden producirse brotes de malaria. Es recomendable tomar las medidas profilácticas correspondientes.
  • Tuberculosis

Si nos atenemos a nuestra experiencia, la verdad es que nunca hemos visto ni conocido de cerca casos de estas enfermedades en viajeros, pero, como se suele decir, mejor prevenir que curar. Os lo dejamos a vuestra elección.

Los servicios médicos son limitados. Los viajeros de cierta edad o aquellos que tengan algunas afecciones de salud pueden encontrar problemas en este sentido. Medicinas como la insulina o analgésicos pueden no encontrarse disponibles en determinados momentos o lugares. La Embajada de España no tiene convenios ni acuerdos con ningún centro médico en Kirguistán.

La realidad es que, normalmente, los seguros de viaje suelen ser suficiente para cubrir cualquier incidencia que ocurra; en Bishkek y Osh hay hospitales y clínicas de calidad, pero eso sí, tened en cuenta que si vais a ir a sitios más remotos, es bastante probable que os cueste que os atiendan rápido o que haya medicinas en las cercanías. Id prevenidos si os vais a alejar mucho de las grandes ciudades. 

DINERO

Para empezar, no hay límites para la entrada de divisa, siempre que sea declarada ante las autoridades aduaneras a la llegada al país, cumplimentando el formulario oportuno, pero en todo caso conviene examinar antes de iniciar el viaje la legislación actualizada sobre control de cambios. Ojo, toda importación de divisa (en efectivo) superior a 3.000 USD debe declararse a la llegada.

Si lleváis efectivo (tanto euros como dólares), podéis cambiar sin problemas en multitud de sitios, ya sea bancos o casas de cambio. En Bishkek hay muchas de ellas, en la calle, y son buena opción porque los tipos de cambio son mejores que en los bancos y son seguros (contad siempre el cambio que os den, por si acaso, eso sí…) Evitad cambiar dinero en sitios “sospechosos” o que no os inspiren confianza, sobre todo en bazares o estaciones de autobuses o trenes. Ahí sí os pueden timar.  

También en las ciudades más grandes (Bishkek, Osh, Naryn) se pueden encontrar cajeros automáticos donde sacar dinero, pero si vais a viajar a lugares más remotos, se recomienda llevar dinero suelto, porque ya será difícil encontrar cajeros. El sistema de pagos con tarjeta tampoco está demasiado extendido fuera de Bishkek.

Por cierto, la moneda oficial es el som, y el cambio actual viene a ser: 

  • 1 euro = 80 som
  • 1 dólar americano = 68 som

OTROS

CORRIENTE ELÉCTRICA: La misma que en España (220V y 50H), por lo que no es necesario venir provisto de convertidores ni enchufes adaptadores.

SISTEMA DE PESOS Y MEDIDAS: El sistema de pesos y medidas es el sistema métrico decimal, igual que en España.

TELEFONÍA: Las comunicaciones telefónicas y telegráficas, tanto interiores como con el extranjero son buenas aunque pueden fallar durante cortos espacios de tiempo, especialmente en invierno. El sistema de telefonía ha mejorado notablemente en los últimos años. La telefonía móvil se ha desarrollado muchísimo y el uso de internet está muy generalizado; no vais a tener problemas en encontrar tarjetas con tarifas para internet, por ejemplo.

HORARIO COMERCIAL: El horario habitual de atención al público en los comercios es, en general, de lunes a viernes, de 9:00 a 16:00, con intermedio para la comida de 12:00 a 13:00. En algunos casos abren los sábados de 10:00 a 14:00. El horario de las casas de cambio es más amplio y puede extenderse ininterrumpidamente desde principios de la mañana hasta las 20:00. Los restaurantes generalmente abren desde las 10:00 hasta las 24:00 o más, especialmente en verano.

DROGAS: Las penas establecidas por el Código Penal de Kirguistán son:

  • Fabricación, adquisición, transporte, envío o tenencia ilícita de pequeñas cantidades de psicotrópicos sin propósito de venta: hasta tres años de prisión. Si es reiterado la pena es de 3 a 8 años de prisión.
  • Fabricación, adquisición, transporte, envío o tenencia ilícita de drogas con el propósito de venta, o venta de psicotrópicos: de 4 a 12 años de prisión con confiscación de la propiedad.
  • Si es por un grupo de personas, reiteradamente o en cantidades importantes: de 10 a 15 años de prisión con confiscación de la propiedad.
  • Por una organización criminal: de 15 a 20 años de prisión con confiscación de la propiedad.

Os aconsejamos encarecidamente ni entrar con drogas al país, ni consumir una vez que estéis allí, ni intentar sacar drogas del país. 

DIRECCIONES Y TELÉFONOS DE INTERÉS

  • Embajada de España en Kazajstán: teléfono de emergencia consular +77017115502 
  • Consul Honorario de España en Bishkek: Bapánov Talaibek – Tel./fax: 00 996 312 900452, 00 996 312 662276

Si queréis más información, o buscáis datos más oficiales, podéis revisar la información que aporta el Ministerio de Asuntos Exteriores en su web; a nosotros algunas cosas nos parecen exageradas, pero no está de más revisar sus recomendaciones y como siempre decimos, ante la duda, mejor prevenir que curar… 

Esperamos que todo esto os haya sido de interés y que os animéis a conocer más sobre Kirguistán en SUMOLOK y, por supuesto, ¡que os animéis a conocer Kirguistán!