El puente entre España y Kirguistán

TEXTO DE ALTINAY BAIBEKOVA, SUMOLOK

Hace ya unos cinco años que un grupo de amigos, todos enamorados de Kirguistán, fundamos la Asociación Hispano-Kirguís SUMALAK.

Poco tiempo antes yo había llegado a España para establecerme definitivamente junto a mi marido; ambos habíamos tenido contacto con el mundo de la cooperación allí, colaborando con proyectos humanitarios en varias ciudades del país. Pero queríamos comenzar nuestro propio proyecto, ser útiles donde creíamos que hacía falta, llegar adonde otros organismos, aunque grandes y con recursos, no llegaban. Además, pensamos que la asociación sería una buena herramienta para dar a conocer Kirguistán en España.

Kirguistán es un país absolutamente desconocido aquí; el hecho de que hasta hace apenas 20 años fuera parte de la URSS (una de las república más lejana de Moscú, además) y que no tenga ni recursos energéticos ni ningún otro valor económico importante la han relegado a la periferia del conocimiento geográfico. El resto de Asia Central apenas es más conocido entre el público general, más allá de los expertos en Relaciones Internacionales o en recursos energéticos, aunque es cierto que en los últimos años, el interés en la región ha crecido mucho, debido sobre todo, y
desgraciadamente, a la guerra que se desarrolla en Afganistán y a la abundancia de gas natural y petróleo en países como Kazajstán, Uzbekistán o Turkmenistán.

Está claro que hay muchos aspectos sobre mi país que se desconocen aquí… Por ejemplo, Kirguistán es un país tremendamente multicultural. Como resultado de los procesos históricos por los que ha pasado, conviven en él, según datos oficiales, más de 80 nacionalidades diferentes. La mayoría de la población pertenece al pueblo kirguís, de origen túrquico, como muchos otros de la región (kazajos, uzbekos, uigures, etc.), aunque hay una importante población eslava en el norte, y también otras nacionalidades que llegaron deportados por Stalin, como coreanos, alemanes, chechenos, etc. La convivencia, en general, entre todos, ha sido siempre buena; el año pasado asistimos a una catástrofe en este sentido, cuando las poblaciones kirguizas y uzbekas del sur del país se enfrentaron en un conflicto que dejó cientos de muertos y miles de refugiados, casi todos ellos uzbekos. Fue algo bastante inesperado para la mayoría de nosotros, que siempre hemos convivido con el resto de nacionalidades sin problemas… Diferentes causas provocaron esa situación y espero que la concordia se implante de nuevo en esas poblaciones afectadas para volver a ser un país unido y sin rencillas.

En cuanto a mi pueblo, el kirguís, tiene un pasado nómada, y formamos parte, durante casi toda nuestra historia, de las diferentes confederaciones que ocupaban la estepa euroasiática, formando parte del Imperio Mongol de Gengis Khan, por ejemplo. A pesar de que el islam penetró en la región en el s. VIII, gran parte de la población se mantuvo fiel a sus creencias animistas, que siguen estando muy presentes hoy día, haciendo que el islamismo en Kirguistán tenga, como ha sido tradicional en toda Asia Central, un carácter mucho más abierto y menos estricto que en el entorno árabe; en realidad, las costumbres de ambas tradiciones (animistas e islámicas) conviven sin problemas ni prejuicios como un todo cultural, a lo que hay que añadir la herencia soviética, atea y antirreligiosa.

En España no hay mucha población de origen centroasiático, y la verdad es que es incluso difícil saber el número exacto de ellos; las representaciones culturales son pocas y su número es tan escaso que no solemos aparecer en las estadísticas oficiales. Respecto a los kirguistaníes viviendo aquí, creemos que, en todo el país podría haber unas 100 personas como máximo, sin contar a estudiantes u otras personas que están temporalmente. Lo que sí es cierto es que, de unos años a ahora, el número de mis compatriotas en España ha ido aumentando poco a poco.

Conocemos a gran parte de esas personas, y hemos intentado que SUMALAK se convirtiera en un punto de encuentro donde informarse de la actualidad de Kirguistán, de las actividades que hacemos, y poder hacer amistades y contactos. Puedo decir que estamos orgullosos de haber organizado algunos actos en los que muchas personas de Asia Central que viven en España se han encontrado por primera vez, ayudándoles en su integración y a sentirse más cómodos en nuestro país.

Para nosotros han sido especialmente intensas y emocionantes las fiestas que organizamos en 2010 y este mismo año, en 2011, por la celebración de Nooruz, una festividad muy importante en Asia Central, y que conmemora la llegada de la primavera. A la celebración del año pasado acudieron más de 120 personas, casi todas ellas de origen centroasiático, y de los que la mayoría de ellos no teníamos ni noticias… simplemente se fue corriendo la voz y muchos de ellos quisieron celebrar este día como lo suelen hacer en sus países de origen. Este año ha sido mayor la expectación y el éxito; más de 200 personas (y algunas más que quisieron asistir, pero que finalmente no pudieron) nos reunimos en Madrid para festejar el Nooruz.

El hecho de que personas de otros países de la región (Kazajstán, Tayikistán,
Uzbekistán…) se interesaran el año pasado por esta fiesta, hizo que ampliáramos nuestro círculo de amistades y, tal como ocurre en Asia Central, a no centrarnos solamente en una nacionalidad, sino a realizar todas las actividades pensando no sólo en los ciudadanos de Kirguistán, sino en los de toda Asia Central como un conjunto. En cierta manera hemos conseguido ser una pequeña referencia para todos ellos; gran parte de esto lo tiene nuestra presencia en internet (www.sumalak.wordpress.com) y en las redes sociales como Facebook o twitter, que han servido como punto de encuentro para muchos de estos centroasiáticos.

Esto ha sido también en parte porque prácticamente no existen instituciones en España que se dedican a Asia Central; o se centran en Extremo Oriente (China, Japón…), o en el mundo árabe, o en Rusia, pero casi siempre Asia Central ha quedado “descolgada” en este sentido. En los últimos años, sin embargo, se han creado algunos organismos dedicados a la región, y entre todos ellos destaca el Observatorio de Asia Central, una iniciativa en internet creada por Casa Asia, la Fundación CIDOB y el Real Instituto Elcano, que desde el principio nos han brindado su apoyo y han expresado sus ánimos para que sigamos adelante con nuestros proyectos.

Sobre lo que viene a partir de ahora, no dudamos en que el camino es hacia arriba, hacia un mayor número de proyectos, en mayor colaboración institucional entre los países y hacia la extensión del conocimiento mutuo.

En este sentido, tenemos marcadas dos vías fundamentales: una es la cultural, centrada en actividades que den a conocer diversos aspectos artísticos, culturales y sociales de los dos países, y otra, humanitaria, en la que intentaremos desarrollar proyectos de colaboración con sectores desfavorecidos de la sociedad kirguís, especialmente con niños como beneficiarios. En cuanto a proyectos futuros, estamos en conversaciones con algunas universidades en Kirguistán para crear un centro de cultura española en el que los estudiantes y otras personas interesadas pudieran consultar información sobre nuestro país, así como asistir a eventos que se pudieran organizar. En el aspecto humanitario, varias organizaciones sociales nos han hecho llegar algunas propuestas de colaboración que estamos estudiando para ver si las pudiéramos llevar a cabo.

A todas aquellas personas interesadas en conocer más sobre Kirguistán y Asia Central, os invitamos a que visitéis nuestra web, a que compartáis vuestras opiniones en las redes sociales, y a que os acerquéis a las actividades que realicemos. Haciendo gala de la tradicional hospitalidad centroasiática, ¡seréis todos bienvenidos!

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