Ak-kalpak, sello de identidad kirguís

El sombrero más tradicional en Kirguistán no es solo una prenda de vestir, es todo un símbolo nacional. 

Sabemos que siempre os estamos dando el coñazo con palabras raras… pero somos así. Queremos que os empapéis de la cultura kirguís y que podáis chulear delante de vuestros amigos, o de ese cuñado que lo sabe todo… 😉

Hoy os vamos a presentar una de las prendas más características, y llamativas, en Kirguistán. Ahí es nada…

El kalpak (o, más correctamente ak-kalpak) es el gorro tradicional en Kirguistán (aunque no solamente allí, como veremos después).

Es bastante característico, porque es un sombrero de copa alta, que sobresale bastante y llama mucho la atención fuera de Asia Central.

Típico ejemplo de kalpak kirguís

Normalmente está hecho de fieltro, y aunque hay kalpaks para verano y para invierno, tradicionalmente se usaba solamente uno, que protegía del frío en invierno y proporcionaba sombra en verano.

Como decía un poco más arriba, el kalpak no es exclusivo de Kirguistán, y existe en otras culturas de la región, como entre los kazajos, búlgaros, griegos (kalpaki), polacos (kołpak) o ucranianos (kovpak). Aunque, en realidad, en estos lugares apenas se usa y es un gorro tradicional para momentos específicos, mientras que en Kirguistán (y bastante también en Kazajstán) se usa a diario por mucha gente.

Ejemplos de kalpag húngaros antiguos. La nobleza magyar usaba este tipo de gorros desde el siglo XVI 

Pero como a nosotros el que nos interesa es el kalpak kirguís, vamos a detenernos en él con más detalle.  

Como habréis visto en la fotografía de arriba, es un sombrero que se eleva bastante, generalmente de color blanco (de ahí el nombre de ak kalpak, porque ak significa “blanco” en kirguís) y que tiene una especie de borla en la parte más superior. El color blanco es significativo, porque en Kirguistán, y en casi toda Asia Central, este color simboliza lo sagrado, y cualquier relación con el blanco es positiva. La altura de este gorro, a su vez, representa las montañas de Kirguistán, que son uno de los signos de identidad y motivo de orgullo más potente.  

Lo más común es que tenga un reborde, también de fieltro, negro en la parte de abajo, así como una línea que lo divide a lo largo por las dos mitades, juntándose en la parte de arriba, y dividiéndolo, de esa manera, en cuatro partes bien diferenciadas. Es un diseño muy práctico, porque, en caso de querer quitárselo o guardarlo, el kalpak se puede doblar en esas cuatro partes sin dañar el sombrero ni deformarlo para poder volver a ponérselo después.

Kalpaks en exposición en un bazar de Bishkek

Hoy en día es común encontrar en Kirguistán diferentes kalpaks que incluyen como adorno, en todas o algunas de esas cuatro partes, alguna decoración bordada. Pero el tradicional de verdad, el bueno bueno, o era simplemente blanco, o tenía unos pequeños ornamentos con un significado concreto.

Hemos investigado (todo para que vosotros podáis chulear pero bien…) y hay constancia de que este tipo de gorros se usaban en Asia Central ya en el siglo XIII. Al parecer, los llevaban todos los hombres, sin importar la edad ni la posición social; desde el khan (el rey, vamos…) hasta los más pobres del lugar.  

Sí que había, al parecer, pequeñas diferencias estéticas según la edad de quien lo llevara: los niños hasta los 12 años más o menos, tenían kalpaks con un ribete verde, señal de que su vida apenas estaba comenzando y tenían que aprenderlo todo. Hasta los 25 años aproximadamente, el ribete era azul, mientras que, al llegar a los 35, pasaba a ser marrón. Este color simbolizaba la tierra, y significaba que ese hombre, a esa edad, ya se había convertido en cabeza de familia y había acumulado suficiente experiencia para mantenerla. Unos años después, sobre los 45, el ribete pasaba a ser beige, y significaba que ya tenía derecho a dar ejemplo e instruir a generaciones más jóvenes. Finalmente, sobre los 60 años, siendo un anciano, el ribete era negro. Como hemos visto, la línea negra sobre fondo blanco es símbolo de sabiduría, y las personas de esta edad (los llamados ak sakal, “barba blanca”) eran los que más experiencia tenían y más conocimientos podían aportar a la comunidad.

Niño con su kalpak, tan guapetón

De esa manera, el kalpak se convertía en un símbolo elocuente y directo del estatus de cualquier hombre de la comunidad; incluso había formas de dar a saber situaciones personales cambiando el color del ribete, como añadiéndole una franja roja, lo que significaba que un hombre joven estaba activamente buscando esposa, lo que permitía que los padres de potenciales candidatas se fijaran en él rápidamente.

Es un símbolo nacional tan importante que, en 2011, el Parlamento decidió dedicarle un día al kalpak; desde entonces, cada 5 de marzo se celebra en Kirguistán el Día del Ak Kalpak. Se celebran actos, exposiciones, charlas, etc. centrados en el kalpak, para darle difusión.

Celebraciones en el día del Ak Kalpak en Bishkek el año pasado

Cuando vayáis a Kirguistán (porque damos por hecho que, o habéis ido, o lo haréis en un futuro cercano) va a ser imposible que no os encontréis con alguno. Normalmente en la cabeza de algunos hombres, claro… pero también podréis ver estatuas, o incluso paradas de autobús con su forma, vestigios de una arquitectura soviética que ensalzaba los aspectos más folclóricos de cada república que integraba la URSS.

En definitiva, que no podéis tener un aprobado en Kirguistán sin saber lo que es el kalpak. De hecho, lo suyo sería que tuvierais al menos uno.

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