Afrontando la enfermedad con la voluntad de escalar montañas

TEXTO DE JOSÉ GARCÍA ROMO, FUNDADOR DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ALPINISTAS CON CÁNCER

La frase anterior fue pronunciada por el Sr. Horicuchi, japonés de 70 años y montañero.

Al leer esta frase pensé, ¡no estoy solo!; al contrario, los hombres, tarde o temprano, tienen que afrontar retos, tomar decisiones, luchar contra las adversidades, etc., por lo que sus vidas experimentarán giros inesperados. Cuántas veces pensamos no estar preparados ni anímica, ni físicamente para subir montañas, sin importarnos su dificultad, solamente porque ello supone un esfuerzo añadido.

La determinación con la que está dicha la frase, la edad del sujeto, y sobre todo la aptitud al afrontar la enfermedad que padecía es digna de toda mi admiración. En este caso CÁNCER de hígado. No es una errata, escribo CÁNCER con mayúsculas porque, cuando se menciona esta enfermedad, más en concreto cuando te dicen que la tienes, de repente es como si te hubiesen enterrado en vida, no sólo a uno mismo, sino también a las personas más allegadas y próximas con las que compartes alegrías y tristezas, proyectos e ilusiones. Al decir que padeces CÁNCER muchas personas cambian el semblante de la cara y ponen un rictus de sorpresa amarga, como diciendo pero sin decirlo, ¡lo siento!, y hablo por propia experiencia.

En general se piensa que uno está a salvo de todo esto, qué a ninguno nos va a afectar esta enfermedad! a mí, y a mi familia no nos ocurrirá! Más, he aquí que un buen día te levantas, y lo que pensabas que no te podía ocurrir ya es una evidencia, un hecho constatado, toda tu vida se convirtió en un borrador de una obra teatral que hay que volver a reescribir, y sobre todo a interpretar.

En todo momento he procurado ser muy consciente de la enfermedad que padezco o he tenido, pues se puede vencer y contárselo a la gente con naturalidad. Esta aceptación ha sido una magnífica terapia que me ha ayudado a superar momentos de abatimiento, a ver la muerte como un principio vital consecuencia de la misma existencia, y sobre todo a dar gracias por la nueva oportunidad que me brinda la vida para disfrutarla más intensamente pero, a la vez de manera más consciente, y sobre todo lo más importante es que podemos y debemos ayudar en todo lo posible a otros afectados por la misma dolencia y a sus allegados. ¿Por qué no? Al ayudar a los demás me estoy ayudando a mí mismo. Todos, en algún momento de nuestra vida, necesitamos ayuda, algo que nos motive y estimule para afrontar mejor los problemas.

Dejar volar la imaginación es magnífico para el espíritu pues esta forma de ensoñación te aparta de los malos pensamientos y el pesimismo da paso a un optimismo revitalizador.

A título personal mi caso es como sigue: En Junio del 2006 me extirparon un riñón por causa del CÁNCER y tuve mucha suerte, pues las posibilidades de vencer a la enfermedad son muy grandes. Anímicamente la superación se la debo a la montaña, a mi afición por vencer el reto de las grandes alturas, pero esta es otra historia que ya contaré. Mi mayor fortuna ha sido no tener que soportar un tratamiento de quimio ni de radioterapia. Eso sí, cada seis meses tengo que someterme a una serie de pruebas para ver el estado de mi organismo, rezando para que todo salga bien, pero teniendo muy presente lo que me dijo el doctor que ha llevado mi caso: “ piensa que tienes una espada de Damocles sobre tu cabeza”.

Al año de todo esto, a mi hermana, con la que comparto la pasión por las montañas, le fue diagnosticado CÁNCER de pecho; ella lo paso mucho peor que yo, recibió tratamientos de radio y quimioterapia; le fueron extirpador los ganglios lo que supone que permanecerá con secuelas el resto de su vida.

Y aquí estamos, luchando por hacer realidad muchos de nuestros viejos sueños, lucha que hago pública para que pueda servir de ayuda a las personas que tienen serias y graves dolencias. El reto es escalar todos juntos dos elevadas montañas.

Y, como parte de ese reto, nos hemos planteado realizar acciones concretas, con personas concretas. El año pasado, antes de nuestro viaje a Kirguistán para ascender el Khan Tengri (7.010 m.), tuvimos la oportunidad de realizar una visita a algunas salas de Oncología Infantil del hospital 12 de Octubre, en Madrid. Recibimos una lección de entereza, ilusión y esperanza por parte de esos niños y, además, nos llevamos una bandera de la Comunidad de Madrid en la que muchos de esos niños dejaron plasmadas sus manos. Podemos decirles con orgullo que aquella bandera y todo lo que significa llegaron a la cumbre de aquella inmensa montaña.

Al regresar de la montaña, pensamos que sería buena idea hacer otra visita similar a la de Madrid, y nos recibieron en el Hospital Infantil de Bishkek, donde también hay una sección con niños enfermos de cáncer. Las preocupaciones son las mismas, pero la situación no… Mientras en Madrid vimos cómo los niños, a pesar de su enfermedad, vivían en su pequeño mundo leyendo, estudiando, dibujando… nos dimos cuenta de que, en Bishkek, esos otros niños no disponen ni siquiera de esas distracciones. Es por esto que fue cuajando la idea de ayudarles de alguna manera.

Niños con mismos problemas, pero distintos recursos

En la práctica, esa ilusión se ha traducido en el “Trekking Solidario a los Campos Base del Pobeda y el Khan Tengri”. Este verano, aquellas personas que quieras acompañarnos podrán recorrer a pie unos 100 km. del precioso glaciar Inelchek, a los pies de enormes montañas. Por supuesto, las personas que no puedan acompañarnos podrán colaborar con una fila cero que crearemos para esta ocasión. Todo el dinero recaudado (que saldrá de un porcentaje aportado por los organizadores más las donaciones) se destinará a la creación de un espacio de esparcimiento y estudio para los niños ingresados del Hospital Infantil de Bishkek.

Esperamos de esta manera poder cumplir un sueño y reflejar nuestra idea de que la enfermedad no puede suponer un obstáculo insalvable ante cualquier reto que nos surja en la vida.

Bandera de Madrid con las huellas de los niños, en la cumbre del Khan Tengri

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